Las obras de Calderón están salpicadas de errores: algunos de ellos son, en realidad, estrategias calculadas por el autor para intrigar a su público; otros, sin embargo, son involuntarios y no obedecen a ningún cálculo, como los descuidos que se han producido en la transmisión de los textos o los fallos interpretativos. Así mismo, las nuevas metodologías de las Humanidades Digitales también se pueden ver afectadas por la dinámica del cálculo y el error cuando se intentan computar los datos derivados de los textos calderonianos.